MADRID.- Una realidad desgarradora. Un nuevo informe publicado el jueves 6 de julio por la ONG Caminando Fronteras revela una estadística desoladora: un total de 951 personas se han ahogado en el mar mientras intentaban alcanzar las costas o islas españolas desde el continente africano. Esto equivale a un promedio de seis personas por día.
Esta cifra que pone de manifiesto la tragedia humana que se desarrolla en el Mediterráneo recuerda que cada una de estas muertes representaba una historia, un sueño y una vida perdida en las aguas que separan continentes.
El colectivo, en su informe, revela que desde principios de 2023 se han registrado la desaparición de 19 embarcaciones con todas las personas a bordo, mientras que han perdido la vida 112 mujeres y 49 niños.
🔴 Una media de 5 personas al día mueren en las fronteras españolas. Lamentamos la pérdida de de 951 vidas en el primer semestre del año #DerechoAlaVida2023 pic.twitter.com/7dCxM5rVqv— Caminando Fronteras (@walkingborders) July 6, 2023
Caminando Fronteras, una organización fundada en 2002, ha desempeñado un papel crucial en la recopilación de datos relacionados con la migración. A través de las herramientas de este colectivo, los migrantes pueden comunicar la posición de su embarcación y el número de personas a bordo en caso de peligro, mientras que las familias de los migrantes también proporcionan información relevante.
Cuatro rutas marítimas fundamentales, identificadas por la organización, sirven como conexiones entre África y España para los migrantes en busca de refugio o mejores condiciones de vida.
La ruta hacia las Islas Canarias se destaca como la más peligrosa, enlazando Senegal y Mauritania con el continente europeo. La ruta de Alborán conecta la región marroquí del Rif, al norte del país, con la costa de Andalucía. Además, se encuentran la ruta a través del Estrecho de Gibraltar y la ruta desde Argelia hacia la costa española y las Islas Baleares, utilizadas también por los migrantes para alcanzar España.
Dos puntos de entrada adicionales se realizan por vía terrestre: las travesías a Ceuta y Melilla, ciudades españolas sin salida al mar, ubicadas en Marruecos.
Según el informe, la ruta de las Islas Canarias ha sido testigo de la mayoría de las tragedias migratorias, con un total de 28 incidentes y la lamentable pérdida de hasta 778 vidas.
Una «política de la muerte»
El informe de la organización destaca la falta de intervención tanto por parte de las autoridades españolas como marroquíes, una acusación respaldada por varios testimonios recopilados por Caminando Fronteras.
Según el informe, el incumplimiento del deber de rescate, los retrasos en la activación de los medios de búsqueda y salvamento, la insuficiencia de recursos una vez activados, las prácticas de rescate deficientes y la falta de coordinación entre los gobiernos español y marroquí se encuentran entre las causas del alto número de víctimas mortales.
El colectivo denuncia también casos de violaciones de derechos humanos, donde los supervivientes han sufrido detenciones arbitrarias, traslados forzados y agresiones físicas. Además, se les ha negado el derecho a ser buscados a las víctimas desaparecidas, mientras que aquellos cuyos cuerpos han sido encontrados han sido enterrados en fosas comunes, sin seguir protocolos de identificación ni brindar entierros dignos que respeten sus creencias.
Helena Maleno, coordinadora de Caminando Fronteras, destaca la instalación de una «política de la muerte» en la frontera desde hace mucho tiempo. Además, resalta el aumento de la impunidad ante el crecimiento de las tasas de mortalidad, lo que deja a las víctimas y a sus familias sin acceso a la reparación y la justicia.
Las organizaciones de derechos humanos están cuestionando los métodos de cooperación entre países en relación con la migración. España, en consonancia con los países del norte de África, ha establecido modelos bilaterales de política migratoria de manera arbitraria, lo que ha resultado en una reducción de la protección de los derechos de las personas. Un ejemplo trágico de esto es la represión conjunta llevada a cabo por las fuerzas del orden españolas y marroquíes durante el intento de entrada de un migrante en Melilla el 24 de junio de 2022. Un año después, los hechos siguen sin aclararse, dejando a las familias de las víctimas sin respuestas sobre cómo murieron o desaparecieron sus seres queridos.
Por otro lado, es un hecho innegable: el tema de la migración y su relación con la seguridad ha adquirido un fuerte protagonismo en la campaña electoral de cara a las elecciones generales del 23 de julio en España.
En las últimas semanas, a medida que se acerca la fecha límite, los partidos populistas han venido repitiendo incansablemente mensajes antiinmigración, convirtiendo la retórica violenta contra los migrantes en una parte fundamental de sus estrategias de comunicación.
El partido Vox, liderado por Santiago Abascal, ha sido especialmente influyente en la alimentación de esta retórica. Tras las elecciones generales de noviembre de 2019, este partido de extrema derecha se convirtió en la tercera fuerza política del país, marcando un hito histórico, ya que desde el fin del proceso de transición democrática en 1982, ningún partido de extrema derecha había obtenido escaños en el Congreso de los Diputados en Madrid. Durante su última campaña electoral, Vox centró su discurso en temas antiinmigración, combinándolo con un ferviente llamado a la nación y exaltación de los valores patrióticos.
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