NARCISO TORREALBA /
*“Pon tu confianza sólo en los hechos
y no te fíes de las palabras;
en la vida encontrarás muchas personas
que viven mal y hablan bien”
Demófilo (periodista)…
El desfile de funcionarios del gobierno estadounidense, después del 3 de enero, es como para ir haciendo una colección de postales y devolvérselas a Trump y preguntarle, en cuál de ellos se puede creer, porque en él, el manejador del circo imperialista no se puede confiar, ni un tantico así, como expresó el legendario guerrillero, Ernesto “Che” Guevara, ya que, existen justificadas razones para desconfiar en dos rufianes, que pisotearon el suelo de la patria de Simón Bolívar –Trump y Marco Rubio– en representación de las grandes corporaciones, porque al final son las que llevan la batuta en el enmarañado mundo de la violencia, por defender el capitalismo salvaje.
Nadie puede dudar de la papa caliente, que le dejaron a esta valiente mujer, como es Delcy Rodríguez, después de la tamaña salvajada por parte de los mercenarios de Trump, quien se encargó de repetir hasta la saciedad, una acusación sin ningún fundamento en contra del presidente Nicolás Maduro, de dirigir un Cártel de narcotraficantes y por ahí se dejó venir, hasta trasladar una flota naval repleta de mercenarios, para concluir con el secuestro y el destrozo de viviendas y para los responsables, es como si estuvieran ensayando con el público venezolano una acción temeraria para impactarlos y luego atemorizarlos con solamente hablarles.
Después de esos hechos del 3 de enero, con un responsable directo y tercamente violento, nadie me puede hacer creer, que Trump y su Marco Rubio, son amigos de Venezuela. Que me perdone la camarada Delcy Rodríguez, pero las palabras del comandante eterno Hugo Chávez, cuando en un arrebato de dignidad y amor por la patria, gritó a todo pulmón, con la arrechera encendida ¡Los gringos que se vayan para la mierda! sigue en la mente del pueblo venezolano por la legitima defensa de la soberanía, cuando quieren llegar a la puerta de la casa.
Sin embargo, todos sabemos, que todo ha cambiado, porque la descomposición y desmoronamiento del imperialismo, lo ha venido transformando en la propia fiera herida dando zarpazos y poco le importa arremeter contra cualquier país, que tenga el recurso vital y necesario para su normal desenvolvimiento, como es el petróleo, ya que, en fracciones de segundos lo ven, como un enemigo, si no lo complacen en su acción depredadora tratando de conseguirlo a como dé lugar, como es el caso de Venezuela. Lo que sucede en el medio oriente al atacar de manera cobarde y traicionera a Irán, corrobora lo dicho por el “Che” Guevara, pero además es el espejo para vernos y tomar las conversaciones con los funcionarios del imperialismo con la prudencia de un revolucionario con la experiencia de las enseñanzas del mismo enemigo.
Creo, que es el momento de empezar a enseñarle a todos esos representantes del gobierno estadounidense, que llegan, como si no conocieran absolutamente nada del pasado reciente, nuestra constitución y reclamarles con justificada razón el atropello al legitimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y la combatiente Cilia Flores, pero además considerar cualquier pedimento, que hagan de manera urgente, el cual no es otro, que el petróleo, como un abuso más, igual a un comerciante estafador. Porque de lo contrario podemos estar en presencia de un vulgar chantaje y podemos repetir sin temor a equivocarnos de la expresión muy popular del pueblo venezolano ¡Amigo ratón del queso (y se lo come)!
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