Luis Fuenmayor Toro /
· El gobierno de EEUU no ha efectuado el primer pago del petróleo arrebatado a Venezuela, luego de la invasión y bombardeos sufridos, el secuestro del presidente y su esposa y la amenaza inmediata con más bombardeos y muertes. Aunque Trump declara que son millones de dólares los que recibirá Venezuela por su petróleo, lo cual mejorará la situación de su gente, no ha enviado absolutamente nada del dinero que secuestra en sus cuentas bancarias.
· Tampoco se ha recibido nada del oro supuestamente negociado y ya embarcado a EEUU. Hasta ahora se trata de un robo total de nuestro petróleo y oro. De continuar esta actitud, el país se verá constreñido a limitaciones mucho mayores que las tenidas hasta ahora, pues pagos que se hacían no podrán mantenerse.
· El reconocimiento de Delcy Rodríguez como presidente de Venezuela debería de inmediato abrir las puertas a los recursos del país existentes en el Fondo Monetario Internacional y en la banca extranjera, hasta ahora ilegalmente secuestrados. Así mismo, el banco de Inglaterra debería proceder a devolver el oro venezolano, que mantiene retenido en sus bóvedas.
· Mientras las situaciones mencionadas no se resuelvan como es debido, será imposible para el gobierno de Delcy proceder a una mejora sustancial de los sueldos, salarios y pensiones de los venezolanos, lo que llevará a un recrudecimiento de las protestas contra el gobierno, cuando en realidad las mismas deberían ser también dirigidas contra EEUU, no sólo por arrebatarnos por la fuerza nuestros recursos naturales, sino por incumplir incluso con los compromisos derivados de acuerdos alcanzados con el gobierno venezolano.
· No se está excusando al chavecismo gobernante de todos los desenfrenos, errores y exabruptos, cometidos a lo largo de décadas. La situación de minusvalía soberana en que nos encontramos es su clara responsabilidad, compartida con quienes lo enfrentaron violenta e inconstitucionalmente. Se sabe también que nunca ha habido total homogeneidad al interior del gobierno, lo cual se hace mucho más evidente en este momento de crisis.
· Quienes adversan a Delcy Rodríguez desde la oposición extremista apátrida, le enrostran actuar como ellos querían hacerlo sin necesidad de ser obligados para ello por ninguna invasión militar. Tienen el cinismo de criticar la pérdida de soberanía, cuando ellos la proponían como base de su programa de gobierno.
· Quienes dentro del PSUV mantienen sus posiciones extremistas equivocadas, como si en el país no hubiera pasado nada el 3 de enero, como si no hubiera habido bombardeos destructivos de infraestructura de servicios, comunicaciones y viviendas; como si no se hubiera secuestrado al presidente y asesinado a los combatientes que lo protegían, como si la FANB no hubiera sido derrotada militarmente, y amenazado el gobierno con un segundo bombardeo más amplio, destructivo y asesino, deberían reflexionar ya, porque ellos fueron, al interior del gobierno, los mayores responsables de lo ocurrido.
· Los mariacorinos no hablan mucho de los emigrantes venezolanos y cuando lo han hecho ha sido para desprestigiarlos, criminalizarlos, acusarlos de pertenecer a bandas ya inexistentes y de ser consumidores y traficantes de drogas. Adoran a los gobiernos de los países que los han apresado, maltratado y deportado masivamente: EEUU, El Salvador, Ecuador y Chile, mientras atacan a los gobiernos que mejor los han tratado: España, por ejemplo.
· María Corina y Guaidó asistieron, aunque no se les vio juntos, a la toma de posesión del nuevo presidente de Chile, el pinochetista José Antonio Kast, quien llevará adelante una política de deportación masiva de venezolanos. Ninguno de los dos intercedió ante Kast, para proteger a los venezolanos inmigrante en Chile de ser maltratados, apresados y deportados masivamente.
· La liberación de presos políticos, la ley de amnistía aprobada, la revisión de los casos no incluidos en la misma, la designación reciente de altos funcionarios públicos, la renuncia de funcionarios gubernamentales de actuaciones ineficaces o inconstitucionales, la apertura que se inicia en CONATEL, la relajación de la represión en las movilizaciones populares de protesta, el nuevo discurso gubernamental, la aceptación de errores por parte de Delcy y Jorge Rodríguez, las numerosas conversaciones con el gobierno de partidos y grupo sociales y la actividad legislativa más libre en la Asamblea Nacional, son indicadores claros de que se impulsa un nuevo momento político en el escenario venezolano. Ayudemos a estabilizarlo y a profundizarlo. No lo abortemos.

