No les voy hablar de cualquier cosa. Quiero referirme a delincuentes vestidos de «angeles», que son más peligrosos de lo que se puede imaginar, creo que ni en sueños podríamos descifrar la capacidad de manipulación y habilidad para robar. Sin meter el nivel de descaro para traicionar. Estos personajes que hicieron fortunas inmensas incluyendo familiares en el gobierno revolucionario de Chávez y Maduro, ahora se la quieren dar de opositores, y hasta más adecos o copeyanos que Rómulo Betancourt y Rafael Caldera.
Les hablo de Antonia Muñoz y Froilán Sánchez. Claro, Antonia con un nivel mayor, la gobernadora. Que por cierto, siempre decía que no sabía lo que estaba pasando, mientras su hija y el yerno, con su consentimiento robaban a diestra y siniestra sin vergüenza alguna, permitiendo que saqueran las arcas del erario público. El que cantaba por una cajeta de chimó y una botella de ron (yerno) y la empleada del SENIAT (hija). En esa época se robaron lo equivalente al día de hoy: 60.000.000$.
Froilán por órdenes de «La Negra Antonia», se pagó y dió el vuelto en el Instituto Regional de la Vivienda. Todos los contratos se los adjudicó y el 90% no los realizó, se robó más de 5.000.000$, y los cobró como ejecutados a través de empresas fantasmas. Con ese dinero, compró fincas, vehículos de lujo, hoteles en otros estados del país y la licorería en Guanare (tapa). De ser pata en el suelo, ahora es millonario. Viaja por USA y EUROPA como magnate. Lo arrecho, es que todo lo hicieron Antonia y Froilán siendo rojos rojitos. Ratas de cañería. Tiene razón Grossman Parra cuando dice: «Mientras más conozco a los hombres, más quiero a mi perro»…

