Protestas en Francia: Sindicatos queman su último cartucho contra reforma a las pensiones

PARÍS.- Tras dos meses de relativa calma, los sindicatos franceses intentan reavivar la resistencia contra la reforma a las pensiones.

Con protestas y el paro de actividades, las organizaciones de trabajadores intentan medir sus fuerzas, previo a una esperada discusión en el Parlamento el próximo jueves 8 de junio sobre un proyecto de ley impulsado por la oposición que busca derogar la controvertida medida.

El punto más polémico de la nueva ley es el aumento de la edad de jubilación de los 62 a los 64 años, cambio que se haría de manera progresiva hasta 2030, cuando finalmente entraría en vigor el límite de 64 años para obtener una pensión.

El presidente Emmanuel Macron, defensor de la medida, sigue argumentando que la modificación es necesaria para evitar el colapso del sistema de pensiones de su país ante el envejecimiento de la población.

Pero los sindicatos y opositores de la norma insisten en que la reforma perjudica a los trabajadores más pobres y piden a cambio un aumento de impuestos para las empresas y las personas más adineradas en la nación.

“El sindicalismo ha regresado”

En medio de la décima cuarta gran jornada de huelgas, este martes 6 de junio estallaron algunos enfrentamientos entre manifestantes y policías en París cuando miles de personas se tomaron las calles para expresar su rechazo a la norma.

Además, un tercio de los vuelos en el Aeropuerto de Orly, a las afueras de París, fueron cancelados, así como alrededor del 10% de los viajes en tren en todo el país.

Las tensiones también se extendieron cuando decenas de miembros de la Confederación General del Trabajo (CGT) irrumpieron en la sede de los Juegos Olímpicos de París 2024 y bloquearon temporalmente las instalaciones.

“El sindicalismo ha vuelto. Ha vuelto no solo a las calles, ha vuelto a las empresas, ha vuelto a las cifras de afiliación (…) Creo que el número de nuevos miembros de la CFDT desde principios de enero es más que el número total de miembros de muchos partidos políticos», aseveró el líder sindical de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), Laurent Berger.

Las movilizaciones también se extendieron a otras zonas del país, entre ellas Rennes, capital de la provincia de Bretaña, donde entre 5.000 y 10.000 personas marcharon bajo el intenso sol y la vigilancia de drones de la policía.

“El tema de la derogación de la reforma de pensiones, hay que seguir martillándolo porque detrás está la política de austeridad, detrás están las agencias de calificación que nos mantuvieron nuestra AA, pero con la condición de que sigamos golpeando servicios públicos, la seguridad social. Por eso hoy estamos en huelga y no nos damos por vencidos”, aseguró en Rennes Joël Garnier, subsecretario de la sección de Finanzas Públicas de la CGT.

Estas acciones de protesta representan un último grito desesperado con el que los opositores a la norma buscan presionar a los legisladores para que reviertan la legislación que, además, plantea adelantar a 2027 la exigencia de cotizar 43 años para obtener una pensión y no 42 años como ha ocurrido hasta ahora.

“El juego no ha terminado”

Aunque desde un inicio la reforma fue ampliamente impopular, el descontento social se elevó luego de que el pasado 16 de marzo Macron la aprobara, por encima de la votación en la Asamblea Nacional, mediante la aplicación del artículo 49.3 de la Carta Magna.

Pese a que se trató de una medida constitucional, muchos la señalan de antidemocrática por esquivar el pronunciamiento de la Cámara Baja, donde se preveía que el oficialismo no obtuviera los votos necesarios para su aprobación. Un mes después, la iniciativa fue avalada por el Consejo Constitucional francés y menos de 24 horas después, el 15 de abril, Macron promulgó oficialmente la ley.

Si bien la ira en las calles ha ido disminuyendo desde la gran protesta del pasado 1 de mayo, ahora cerca de dos meses después de su promulgación, muchos intentan quemar el último cartucho contra la norma que ha ocasionado algunas de las mayores protestas en la historia francesa.

“El juego no ha terminado (…) «¡No, las fichas no están echadas! Se avecina otro debate en la Cámara. Lo vamos a llevar hasta el último minuto, hasta el último segundo», aseguró este jueves el líder de la extrema izquierda francesa y excandidato presidencial, Jean-Luc Mélenchon, en respuesta al dirigente sindical de la CFDT, cuando en un tono menos optimista expresó que las protestas estarían llegando a su fin.

«Algo extraordinario ha sucedido y dejará una marca indeleble en la mente de los franceses porque pocas veces hemos visto un movimiento social de tal magnitud. Es el más grande en medio siglo. Pocas veces hemos visto tal unanimidad expresada en la opinión pública, encuestas y entrevistas (…) Personas de diversos medios sociales, e incluso políticos, coincidiendo en que hay una forma de vida que una masa de franceses ya no quiere”, remarcó Mélenchon.

Ahora, la atención se centra en la propuesta presentada por los legisladores del partido opositor de centro LIOT, que busca recuperar la edad de jubilación a los 62 años. Aunque el partido Renacimiento, al que pertenece el mandatario, no cuenta con mayoría en la Asamblea Nacional, se ha aliado con el conservador Partido Republicano para rechazar los esfuerzos de la oposición.

AFP/ AP/ Reuters/

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