Por Froilán Sánchez /
La liberación de los presos políticos no es una concesión del gobierno y de los órganos del Estado. Otorgarles la libertad a nuestros compañeros significa la restitución de los derechos conculcados, a miles de venezolanos, que purgan prisión inmerecida, solamente por pensar distinto a la doctrina socialista.
Cuando Jorge Rodríguez, anunció el inicio de la liberación de todos los presos políticos, forzado por la presión del gobierno norteamericano a iniciar un proceso de transición pacífica. Obviamente que todos los que hemos mantenido una lucha constante por la libertad, sentimos una inmensa alegría y nos regocijamos, no en la clemencia de los verdugos, sino en la justicia, de que ninguno de nuestros compañeros, debió vivir ese tortuoso e infernal cautiverio.
Sin embargo, el gobierno interino y los que por el momento, ejercen funciones en los órganos del Estado, han incumplido la palabra empeñada. La dilación injustificada de las liberaciones y la imposición de medidas cautelares, a los excarcelados, siguen mostrando su esencia represiva. No conformes con el daño que han ocasionado, ahora no solo mantiene privados de libertad, a nuestros compañeros, sino que también, torturan psicológicamente a los familiares, manteniéndolos en un estado de ansiedad y estrés en una espera que parece interminable.
La libertad plena de todos los presos políticos, la desarticulación de todo el aparato represivo del gobierno y el desmontaje de los grupos armados, es una exigencia que está sobre la mesa y debe cumplirse cuanto antes, sin demoras y sin excusas.
NO MÁS DEMORAS EN LAS LIBERACIONES DE LOS PRESOS POLÍTICOS

