Viernes de Concilio: Final de la Cuaresma y Meditación de los 7 dolores de la Virgen Dolorosa

Especial. – Este viernes 27 de Marzo, la iglesia universal celebró el viernes de concilio, festividad que marca el final de la Cuaresma, día de transición que prepara a los católicos del mundo para vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Esta fecha también es reconocida por dar apertura simbólica a la celebración de Semana Santa, o Semana Mayor.
En este día, los fieles de la diócesis de Acarigua-Araure acudieron al templo para participar de la sagrada eucaristía y conmemorar los momentos de mayor sufrimiento en la vida de María, reconocida como Virgen de los Dolores o Madre Dolorosa.
La feligresía acompañó a la Virgen Dolorosa, en procesión, para meditar los siete momentos de mayor dolor enfrentados por María al lado de su hijo, desde su niñez, antes y durante el Calvario, su crucifixión y muerte.
El primer momento, se conoce como La profecía de Simeón, cuando el anciano Simeón le anuncia a María en el Templo que una espada de dolor atravesará su alma, debido al destino de su hijo.
El segundo momento, La huida a Egipto representa el dolor que siente la Sagrada Familia al tener que huir para salvar la vida del Niño Jesús de la persecución del rey Herodes. Un tercer momento, La pérdida de Jesús en el Templo, los tres días de angustia que pasaron María y José buscando a su hijo Jesús de 12 años, hasta que lo hallaron entre los doctores de la ley. El cuarto momento, El encuentro de María con Jesús, camino al Calvario, doloroso encuentro en la Vía Dolorosa mientras Jesús cargaba el madero, hacia el monte donde sería crucificado. Un quinto momento, representado en La crucifixión y muerte de Jesús se observa el sufrimiento de María al pie de la cruz, viendo agonizar y morir a su hijo. El sexto momento, Descendimiento de la cruz el cuerpo sin vida de Jesús es bajado de la cruz y depositado en los brazos de su madre, (escena conocida como La Piedad). Un séptimo y último momento, La sepultura de Jesús, el dolor final de la Virgen, al ver como cierran el sepulcro de su hijo, quedando ella en una profunda soledad y tristeza.
También, es la fecha propicia para ofrecer a María el rosario de los 7 dolores, en reparación de nuestros pecados e interceda ante su hijo y él nos ayude a alcanzar alguna gracia especial. /Mayami Alvarado

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