Hace un tiempo atrás me visitaron tres damas que, con Biblias y folletos en manos, andaban en la ardua tarea de evangelizar. De manera sugestiva, una de ellas me preguntó: ¿tu debes ser de X religión, porque tus familiares son de esa religión?
Cuando digo que fue de manera sugestiva, es porque su pregunta fue hecha con implicaciones específicas para hacer que yo respondiese confirmando tal pregunta; pero para ganar tiempo le pedí que me repitiese la pregunta y así responder de manera más abierta. Mi religión -le dije- no es otra que la que me enseña que Jesucristo es la única esperanza de la humanidad y el único camino para llegar al Padre.
Hoy en nuestras Reflexiones en Familia, compartiremos una poderosa Palabra inspirada por Dios, que en el primer capítulo de Santiago verso 27, de la versión Reina-Valera 1960, dice: «La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo»
Amados, esta porción de la Sagrada Escritura, nos invita a reflexionar de que la religión va más allá de aquello que hacemos dentro de una iglesia y sus cuatro paredes, y que implica, acciones específicas de lo que realmente significa seguir a Jesús; ya que, al dar nuestro apoyo hacia los huérfanos y viudas, estaremos mostrando parte de su infinito amor que no juzga ni reprocha, que no excluye, que da segundas oportunidades y que salva, sana y restituye. Igualmente, debemos esforzarnos por mantenernos apartados del pecado y de la tentación, así como también debemos cuidar nuestras acciones en todo momento, sin mancharnos del mundo.
Querido amigo, los que seguimos a Cristo somos cristianos, esto más allá de las derivaciones o la creación de numerosas variantes religiosas; puesto que, en la práctica todas están basadas en la vida, obra y Palabra de Jesús, aunque cada una con diferencias importantes en la doctrina. Debemos tener claro, que la religión nunca ha sido un problema, el problema es nuestro enfoque y la manera de vivir la religión externamente; ya que unos creemos, que ser cristianos se trata de hacer algo bueno para recibir el amor de Dios, otros tantos creemos que Dios nos ama solo porque somos cristianos, hay quienes piensan que tenemos que cambiar primero para ser cristianos, e incluso hay unos más atrevidos, que creen que los únicos cristianos son ellos.
Querido hermano, tú que le reconoces como tu único Salvador y has depositado toda tu confianza en Él, te invito a compartir Su amor con los demás, te invito a que lo saques de las cuatro paredes en las que lo tienes confinado, te invito a ir más allá de tus palabras y poner en práctica el amor y el servicio al prójimo, te invito a que no ignores la necesidad de aquellos que sufren o están pasando por momentos difíciles.
¡Si tienes alguna pregunta, en Santiago 1:27 está la respuesta!
Amado, si has leído esta reflexión te invito a multiplicarla, así como también a qué seas un agente de cambio en este mundo turbulento necesitado de misericordia, pero también de justicia; entendiendo que, todo lo que a bien hagamos sea para la gloria y honra del único Dios Padre, de quien provienen todas las cosas.
«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo» 1 Timoteo 2:5-6 (R-V 1960).
¡Bendiciones para todos!
¿Cuál es tu religión?

