DESDE LA HOGUERA/ VENEZUELA SE ARREGLÓ

Este es el slogan que Maduro llevó para Brasil y que ha propagado a través de los “enchufados “que están diseminados por todo el Mundo con el objetivo de hacer creer que los venezolanos vivimos muy bien, que en este País no falta nada, sino “sarna para rascarnos” como decían nuestros antepasados.
Es necesario que los adultos mayores se mantengan en la calle y junto a ellos todos los venezolanos que les duele el “Plan Exterminio” que el régimen decretó el 1º de mayo, Día del Trabajador, en contra de ellos. Ese plan genocida que lo que se propone es sacrificar a los ancianos, dejándolos morir de hambre. Todos los que hoy llegamos o pasamos de los 70 años tenemos la espada de Democles en el cuello, porque este régimen inhumano e insensible nos ha condenado a muerte, porque, supuestamente, somos un estorbo para la sociedad y un gasto innecesario para el gobierno,
Un alto porcentaje de esos adultos mayores fueron insignes profesores y maestros que formaron generaciones dignas que hoy los acompañan, hermanados con ellos en defensa del derecho a la vida, el derecho a vivir en libertad con salud y alimentación garantizada.
El dictador anda ofreciéndole a Brasil lo que nos hace falta a nosotros, aquí en nuestro País, aspira volver a dotar o regalar a la frontera con Brasil nuestra electricidad, cuando los venezolanos ya no tenemos artefactos eléctricos porque todos se han quemado debido a los frecuentes apagones. Si estamos sufriendo sin luz hasta por varios días o cortes consecutivos… ¿Qué pasará cuando comience a enviar la electricidad para Brasil?… Pasará lo mismo que está ocurriendo con la gasolina, que ayer envió dos buques con gasolina y gasoil para los chulos de Cuba y en cambio aquí hacemos colas interminables para surtir dolarizada y hay personas que duran tres, cuatro y cinco días en colas para surtir subsidiada.
Entonces, ¿Cuál es la Venezuela que se arregló?, se arreglaría para los chulos que reciben gratis nuestra gasolina y próximamente nuestra electricidad, porque un País donde el salario mínimo es de cuatro dólares. Donde muchas personas están apostadas a las puertas de los restaurantes, esperando que saquen la basura para buscar “algo” para comer, donde no hay gasolina, ni gas, ni medicinas al alcance de los pobres, ni hospitales, ni educación de calidad, sólo robos, corrupción y pare de contar… ¿Se puede pensar que Venezuela se arregló?. Amanecerá y veremos.

CARMEN PÉREZ MONTERO

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