El epicentro y la crisis humanitaria

DAVID FIGUEROA DÍAZ /

     En cada uno de los talleres, tertulias y otras dinámicas de las que he tenido el honor de dirigir, relacionadas con el lenguaje escrito y oral, he sido enfático en destacar tres aspectos que, en mi opinión, son fundamentales para adquirir facilidad en eso de redactar bien y escribir de mejor manera, para lo cual, también lo he repetido muchas veces, no es necesario poseer grandes conocimientos gramaticales y lingüísticos. Lo primero que deben tomar en cuenta aquellas personas que escriben con regularidad, es lo que implica hacerlo para el público, pues por el inmenso poder inductivo que ejercen los medios de difusión masiva, todo lo que en ellos se escriba o se exprese de forma oral, mal o bien, tenderá a arraigarse en el vocabulario del común de gente. ¡Lo ideal es que se arraigue lo bueno!
     Lo segundo es que, siempre que les sea posible, lean para instruirse y para   aumentar el caudal de palabras. Lo tercero, y esta es una recomendación muy particular, es que no deberían hablar de lo que no saben, para no imitar a aquellos que con supuestos conocimientos, no son más que charlatanes que creen que su nivel de instrucción es superior al del común de los mortales. Los periodistas, locutores, publicistas, educadores y todos los que se precien de tener facilidades para redactar y expresarse bien de forma oral, deben ampliar su arsenal lexical, para lo que será indispensable la buena lectura frecuente.
     Enriquecer el vocabulario no es anotar palabras para luego verificar su grafía, saber el tipo de acento o el significado; es conocer el uso, habida cuenta de que la sinonimia no es perfecta, lo que implica que hay vocablos que aun cuando son sinónimos, no podrán emplearse en el mismo contexto.
     Las frases que sirven de título a este artículo constituyen dos vicios que se han arraigado en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. A muchos periodistas les encanta usar el término epicentro, y no desperdician cada oportunidad para hacerlo.
     Hoy día todo lo que llama la atención, todo aquello que es novedoso, que se convierte en foco, en elemento de atracción visual o de otra índole, es epicentro. Pregunto: ¿habrán averiguado el significado del manido término? ¡Sin dudas que no, pues de lo contrario no lo usarían tanto, como si no hubiera más! Epicentro es una palabra de la geología, que se refiere al área de perturbación de un fenómeno sísmico. Es además el lugar hasta donde llega el efecto de un sismo. Está compuesta por el prefijo epi, que significa arriba o encima de; en efecto, está encima del hipocentro, que es en donde se originan los movimientos telúricos. Entonces, si esos comunicadores quisieran utilizar el vocablo adecuado para referirse de forma figurada a algo extraordinario, que atrae multitudes, que genera informaciones y causa impacto en la sociedad, es hipocentro.  ¡Ah; pero muchos dirán que esa es una palabra muy fea, quizás por el prefijo hipo!
     El apropiado es centro, pues epicentro, además de inadecuado, es una frivolidad de aquellos que se creen poseedores de una hermosa prosa. Sucede igual que con la palabra experticia, que muchos piensan que es sinónima de experiencia. ¡No es así! 
     Crisis humanitaria es otra frase que se ha convertido en la favorita de redactores de temas políticos, sobre todo en países en los que hay o ha habido conflictos o eventos que han ocasionado tragedias. Si se revisa el significado de ambos términos, podrá notarse que la frase en cuestión no es la adecuada. ¡Simplemente hay una crisis y ya! En todo caso, habrá necesidad de que se le dé ayuda humanitaria, dado que la salud, la seguridad o el día a día común, pudieran estar afectados severamente.
     Crisis es la alteración del estado normal de las cosas, provocada por diversos factores; y humanitario es lo “que mira o se refiere al bien del género humano”. Es sinónimo de benigno, caritativo y benéfico. Crisis humanitaria es, a mi entender, una frase acuñada para llamar la atención sobre algo que demanda acción, que no sería posible con solo la palabra crisis. No le hallo sentido a crisis humanitaria. Crisis alude a peligro, desorganización, caos, incertidumbre; en tanto que humanitario es todo aquello destinado a paliar los efectos de esa crisis. Crisis humanitaria, si se analiza desde el punto de vista semántico, sería algo así como falta de humanidad, y no es eso lo que se desea expresar.
     Podrá haber crisis emocional/sicológica, de nervios, económica, energética, de salud, política, organizacional y de cualquier otro tipo; pero eso de crisis humanitaria es, como lo aludí antes, un invento de alguien que quiso llamar la atención; ¡y vaya que lo ha logrado, pues ONU, OEA y Human Rights Watch la han acuñado y hasta la han definido! Para mí, por las razones antes expuestas, no hay crisis humanitarias.                                                                                                             
             

Entradas relacionadas