¡Venezuela semifinalista!

Especial.- Miami duerme con aroma a hazaña. En el loanDepot Park, donde Japón llegaba invicto y con aura de campeón, Venezuela decidió escribir su propio capítulo en el Clásico Mundial. Y lo hizo con un golpe de autoridad: 8-5 para tumbar al gigante asiático y meterse en las semifinales del torneo.

La película empezó con estruendo. Apenas se abrió el telón del primer inning, Ronald Acuña Jr. castigó a Yoshinobu Yamamoto con un cuadrangular que encendió el diamante y adelantó a la Vinotinto. Pero el campeón respondió rápido: Shohei Ohtani replicó con otro jonrón monumental para empatar el duelo y anunciar que la batalla sería de poder a poder.

Japón parecía tomar el control en el tercer capítulo. Un doble de Takumi Sato y el batazo de tres carreras de Shogo Morishita voltearon el marcador y dejaron a los asiáticos arriba 5-2, castigando al abridor Ranger Suárez. El partido amenazaba con romperse en ese momento.

Pero Venezuela no parpadeó
Primero apareció Maikel García con un cuadrangular que volvió a meter a los sudamericanos en la pelea. Luego llegó el swing que cambió la noche: Wilyer Abreu sacudió un jonrón de tres carreras en la sexta entrada para voltear el marcador y desatar la locura en el dugout vinotinto. De pronto, el 5-2 japonés se había convertido en un 7-5 venezolano.

A partir de ahí, el bullpen hizo el resto. Tras el complicado inicio de Suárez, los relevistas venezolanos maniataron a la ofensiva nipona y apagaron los bates que habían dominado el torneo. Un error en el octavo inning permitió la octava carrera que terminó de sentenciar la noche.

Japón, que había llegado a los cuartos invicto tras dominar su grupo, cayó sorprendido ante una Venezuela que nunca dejó de creer. La Vinotinto terminó con 10 hits y tres cuadrangulares, suficientes para derribar al campeón defensor.

Así, en una noche de batazos largos y carácter, Venezuela derribó al gigante del béisbol internacional. Y lo hizo con el estilo de los equipos que quieren algo más que una victoria: quieren historia. Porque en Miami no solo ganó un partido. Venezuela eliminó al campeón y el Clásico Mundial, de pronto, tiene nuevo protagonista. /as.com

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