En este convulsionado planeta, muchas personas pensamos que Dios está de nuestro lado simplemente porque Él ama a todo el mundo; sin importarnos en algunos casos, como nos comportemos.
Hace un tiempo atrás, escuché a un joven decir en medio de un disgusto: ¡me provoca es darte, te me salvas porque ahora soy cristiano! Al tiempo, me lo volví a conseguir y me dijo sentirse apenado ya que «se le volaron los tapones» y no supo controlarse. En esa oportunidad le dije que yo lo entendía, ya que una que otra vez también «se me volaron los tapones»; pero, que cómo realmente quiero seguir las pisadas de Cristo, no sólo debo decir que ahora soy diferente, sino más bien debo reflejar ese cambio, dejar de actuar a mi manera y proceder a la manera de Cristo.
En nuestras Reflexiones en Familia de hoy, compartiremos un poderoso versículo inspirado por Dios, que en el capítulo 12 de Deuteronomio, versos 8 y 9 de la Nueva Versión Internacional, dice: «Ustedes no harán allí lo que ahora hacemos aquí, donde cada uno hace lo que mejor le parece, pues todavía no han entrado en el reposo ni en la herencia que les da el Señor su Dios»
Amados, actualmente vivimos tiempos en donde parece que todo vale y todo es lícito, simplemente, porque aquel otro también lo hace. Esto, ha traspasado toda estratificación política, social, económica, cultural y hasta religiosa; y el problema de todo esto, es que muchos creen que pueden vivir sus vidas a su manera y no tendrán consecuencias por ello. El pueblo cristiano no escapa a esta realidad y hoy, muchos de nosotros podemos estar viviendo un evangelio light y no lo aceptamos, puede ser que estemos haciendo lo que mejor nos parece, puede ser que estemos usando excusas para no obedecer la Palabra de Dios, puede ser que nos justifiquemos con expresiones como: «yo pienso, a mi parece, yo supongo, este es mi punto de vista», entre muchas más.
La Biblia, nos relata en 2 Reyes la historia de Manasés rey de Judá, el cual elige hacer lo malo delante de Dios y por su culpa, el pueblo de Judá vuelve a adorar a los dioses falsos y son llevados cautivos. Él mismo cae prisionero y, estando en la peor situación de su vida, ora y Dios lo perdona. Manasés, en su momento eligió hacer lo incorrecto, pero un buen día decidió cambiar y Dios lo restauró; y hoy, querido hermano y amigo, Dios no se conforma solamente con arreglar un aspecto de tu vida, Él quiere reformarte por completo para que todo sea ¡a su manera!
«Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos[a] como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu» 2 Corintios 3:18 (NVI)
Ayúdame a multiplicar está reflexión, ya que puede ser útil para alguien que aún haga cosas incorrectas, pero quiera entregar su corazón a Jesús y ser restaurado.
¡Bendiciones para todos!

