En Venezuela hay más motos que zancudos: Mototaxistas ahora son los que más chambean

***Al menos un millón de mototaxistas formales e informales laboran en el país. Y unas siete millones de motos circulan, según el Instituto Nacional de Transporte Terrestre y trabajadores de la Producción Industrial y de Seguridad vial..

María Teresa Canelones Fernández /

Entre 2010 y 2019 cuando un venezolano escuchaba cerca el sonido de una moto -a la hora que fuera- se le desmayaban las piernas porque sabía que era un atraco seguro.

Hoy, los mototaxistas en Venezuela son los que te salvan de llegar tarde al trabajo, de que te cierren el banco y no sacar efectivo para pagar el transporte público, así como de aguantarte kilométricas colas en la autopista y calles transitadas, de las que no escaparías en un vehículo particular o en una camionetica por puesto.

No hay una cifra exacta de cuántos mototaxis laboran en el país, sin embargo, ante el registro formalizado en el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT), se estima que al menos un millón de hombres y mujeres hacen a diario las llamadas “carreritas”.

Diez dólares (10$) es lo menos que gana un mototaxista durante el día, y veinticinco (25$) y treinta (30$) lo normal. Entre cuatrocientos (400$) y setecientos dólares (700$) mensuales, con toda seguridad.

Un pensionado en Venezuela cobra setenta dólares mensuales (70$), lo que equivale a dos días y medio de trabajo de un mototaxista. Y el sueldo mínimo, ubicado en 240$, los reúne fácil un mototaxi en cuatro días.

Unas siete millones de motos -con o sin registro- ruedan por el territorio nacional según el INTT, y trabajadores de la Producción Industrial y de Seguridad vial en Venezuela. Cifra deducida por la cantidad masiva de ventas, ensamblaje y circulación de motos, especialmente de modelos económicos como: Vera León, Bera SBR 150 y 200 o “Caballita de hierro”, Bera BRF, y Empire Keeway.

Mototaxistas organizados en cooperativas, e independientes (“piratas”), más mensajeros, repartidores, delyverys, y empleados del sector público y privado, conforman los siete millones que se mueven en dos ruedas y a toda velocidad por los diferentes pueblos y ciudades de Venezuela, sin contar las bicicletas -comunes en poblaciones rurales- y el monopatín, utilizado más con fines recreativos.

San Cristóbal cuenta con setenta líneas de mototaxis, y destaca en Venezuela por ser una de las regiones que cumple con las normas y las leyes de tránsito. Hoy día 980 mototaxistas están registrados y acreditados.

Con lluvia y con sol, el fenómeno de los mototaxistas en Venezuela -que inició en Caracas en los noventa- sigue en aumento como una de las principales alternativas de empleo en el país.

La contaminación sónica y la imprudencia ante velocidades extremas y maniobras fuera de lugar, devalúan este oficio tan importante, como la vida de los propios mototaxistas y de las personas a las que trasladan.

El 70% de los accidentes viales que ocurren actualmente en el país son ocasionados por motos.

Y para ponerle la guinda a la torta -como se dice en Venezuela- las famosas motopiruetas aparecen a altas horas de la noche con su estridente, estrafalario y excéntrico sonido -igualito al de un grito atorado en 3D- debido a las alteraciones mecánicas hechas adrede a los sistemas del tubo de escape.

Entre el humero, y el escándalo de motores e improperios de los vecinos gritados a todo pulmón desde las ventanas, así les llega la media noche a mucha gente -que tiene que levantarse entre cuatro y cinco de la mañana a trabajar- en los diferentes estados del país.

El servicio que prestan los mototaxistas venezolanos es digno, necesario y bien recibido por todos. El problema no es que se continúen multiplicando como los panes y los peces, sino de la irresponsabilidad de muchos de ellos en el momento de tomar el manubrio. Por lo que para que manejen como tiene que ser, se les sugiere recordar y repetir como un mantra que al final del mes ganan cien veces más que los maestros y los profesores universitarios.

El Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT), debe continuar normando y haciendo seguimiento a lo establecido, y los gobiernos de turno, así como ahora tiene que construir ciudades antisísmicas, que también construyan vías alternas para los motorizados, tomando en cuenta que Venezuela pudiera ubicarse en el puesto seis en Latinoamérica de los países con más tránsito de motos, después de Brasil, México, Colombia, Argentina y Perú.

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