‎¿Estás disponible o dispuesto?

En muchas ocasiones, aceptamos algún compromiso porque sencillamente creemos que estamos disponibles, pero realmente sin estar dispuestos. Disponible, significa que se puede utilizar, que no está ocupado; y dispuesto, es estar listo para hacer algo, o que tiene la intención o la voluntad de hacerlo.
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‎Estos dos adjetivos van de la mano, pero muchos de nosotros hemos encontrado en estos, una excusa perfecta a la hora de quedar bien como cuando salimos con: “yo quisiera hacerlo, pero no tengo tiempo”; ya mostrando tal excusa y poniendo entonces un límite, en dónde disponible es poder hacerlo y dispuesto es querer hacerlo.
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‎Los cristianos, no estamos exentos de las excusas, y estas, pueden llegar a ser barreras que impiden servir a Dios con entereza; por ello, es crucial reflexionar sobre las razones detrás de esas excusas, para poder superarlas y estar ciertamente comprometidos en el servir, y hoy en nuestras Reflexiones en Familia, compartiremos una poderosa porción de La Palabra, que inspirada por Dios dice en el capítulo 6 de Isaías verso 8, de la versión Reina-Valera 1960: «Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí»
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‎Amados, la cita anteriormente descrita, es un llamado que hace Dios para que uno de sus siervos se ofrezca como voluntario y se convierta en su mensajero, e Isaías oyendo al Señor preguntar sobre quién se ofrece para llevar Su mensaje al mundo, responde rápidamente: «Heme aquí, envíame a mí». Tal vez Isaías no estaba disponible, pero su corazón estaba alineado con la voluntad de hacerlo, o sea, estaba dispuesto. Aunque no todos tenemos destrezas proféticas como Isaías, todos tenemos un papel que desempeñar en la Obra de Dios y Él, nos llama a todos a ser sus mensajeros y así multiplicar Su mensaje en todo lugar.
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‎Amigos y hermanos, muy probable que Isaías tuvo que ser depurado antes de aceptar ese llamado de Dios, y de seguro, que él se sintió agobiado por sus imperfecciones; pero, debemos tener presente que aun con nuestros defectos y fallas, Dios nos ama tal como somos y nos capacitará para hacer Su Obra, pero es muy importante la obediencia que tengamos a la voluntad de Dios.
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‎Cuándo Dios nos llama no debemos buscar excusas, sino estar dispuestos a ofrecernos voluntariamente para su obra. La obediencia no siempre es fácil, pero si queremos ser siervos fieles de Dios, debemos estar dispuestos a hacer Su voluntad y esta Reflexión de hoy, es un llamado para que cada uno de nosotros estemos atentos para servir en la obra de Dios, sin importar nuestras imperfecciones y solo decir tal como Isaías, que desde lo más profundo de su corazón y con la gratitud de quien sería oooopooooooooooooopooorestaurado, dijo: «Heme aquí, envíame a mí».
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‎El Señor, hoy busca corazones disponibles y dispuestos a servirle sin reservas, y tal vez, tú has sentido un deseo de buscarle y entablar una relación personal con Él, pero también, probablemente tienes algún problema que te lo impide; pero no importa cuál sea esa situación, porque allí donde algunos vemos inconsistencia, Dios ve disponibilidad. Recuerda, que Dios no llamó a Isaías porque era perfecto, no, Él lo llamó porque sabía que estaba dispuesto a escuchar. Y tú, ¿Estás disponible o dispuesto?
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‎«Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye» 1 Samuel 3:10 (R-V 1960)
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‎Por favor, ayúdame a multiplicar esta reflexión para estar al tanto, de que Dios no está buscando a los más talentosos ni los más perfectos; sino, hoy Dios está buscando a los Isaías y los Samuel, que aun con corazones imperfectos digan con humildad: Padre Amado, toma mi vida, mis palabras, mi tiempo y camina conmigo, enséñame a amar como Tú amas, y haz de mi vida una respuesta obediente a Tu voz; Señor «Heme aquí, envíame a mí”
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‎¡Bendiciones para todos!

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