MAYAMI ALVARADO /
Hoy 27 de junio, elevo una oración al cielo para que nuestro Señor y María santísima sigan vigilantes protegiendo esta noble labor que escogimos los periodistas para ser participes de todo el acontecer de los pueblos y tenderles ese puente de comunicación seguro, profesional, ético, que hace posible que sus voces no se apaguen.
Hoy la celebración anual no es tal, nos deja un sabor amargo en nuestras bocas y un dolor profundo en nuestros corazones, porque los periodistas- en ejercicio o no- estamos sufriendo junto al pueblo venezolano los embates de dos terribles terremotos que ocasionaron muchas pérdidas humanas y materiales, en La Guaira, la gran Caracas, Maracay, Valencia, Tucacas, y otras zonas, dejando al descubierto la vulnerabilidad de un país rico, ante una catástrofe natural. Los culpables? muchos, quizá se pudo ser un poco más diligente en la toma de decisiones, ya habian experiencias previas pero no se contaba ni con linternas, para resumir.
No es hora de juzgar, es hora de aportar, de unirnos al dolor de cada una de las familias afectadas y decirles que no están solos aquí estamos los periodistas prestos a cumplir con nuestra labor, asimismo, permanecemos en oración para que vuelva la calma a sus hogares y acepten a Dios en sus corazones, porque esa fue su voluntad.
No podía dejar de mencionar los esfuerzos desplegados por la sociedad Civil, gremios, vecinos todos unidos en una sola causa: la solidaridad para mitigar el dolor que embarga a nuestros hermanos, cualquier ayuda es bienvenida en los diversos centros de acopio de diversas ciudades.
También es menester aplaudir el gesto de la comunidad internacional especializada que ha llegado para agilizar labores de rescate, búsqueda y salvamento, gracias hermanos de los Estados Unidos, El Salvador, República Dominicana, México, Europa, por su gesto, Venezuela siempre les estará agradecida.
Los abrazo desde Acarigua.

