Dos comentarios sobre situaciones actuales condenables


Luis Fuenmayor Toro /

  1. No había terminado Enrique Márquez de hacer su presentación pública de lo que llamó “Pacto por Venezuela”, realizada en el hotel Marriott de Caracas, el pasado 20 de agosto del año en cuIrso, cuando ya se desataba, en las llamadas redes sociales, toda una actividad intensa, deliberadamente perversa y calumniosa, cuidadosamente diseñada, dirigida a descalificarlo como activista político, como luchador social, como opositor e incluso como ser humano. Campaña grosera, agresiva, intimidatoria y llena de adjetivaciones insultantes, provenientes claramente de los grupos políticos y personeros seguidores y propagandistas contratados por María Corina Machado y eso que llaman Vente Venezuela. Los pseudo periodistas Carla Angola, Gustavo Azócar, Idania Chirinos, Miguel Ángel Rodríguez, Norbei Marín y muchos otros, desde distintas partes del mundo, con un libreto idéntico, que claramente demuestra la ausencia de espontaneidad de esa siniestra actividad.
    Inmediatamente, aparecieron una serie de personajillos muy conocidos, haciéndole coro a los primeros, para luego dar paso a los jefes políticos de la desaparecida PUD, seguidos por sus militantes, realmente mercenarios de menor talla, y toda la estructura comunicacional manipuladora de la opinión pública, que ya estamos acostumbrados a ver actuar al unísono, bajo mandato de su propietaria. Es el mismo tipo de campaña que siempre han desarrollado contra todo aquél, que de alguna manera sea considerado como un peligro, para los bastardos intereses de la lideresa hasta ahora fracasada. El blanco inicial fue la parte del discurso de Márquez, que se refiere a iniciar el cronograma electoral, con los procesos de las comunas, sindicatos y gremios, pues esto significaba dejar el “elecciones presidenciales ya” para el final del cronograma. También atacaron la relación de Márquez con el ex presidente Rodríguez Zapatero, quien intercedió en su liberación, luego de un año de prisión.
    Instagram, Tik Tok, Facebook, X.com y otras plataformas fueron usadas coordinadamente en la feroz campaña, la cual aún persiste y nos atrevemos a señalar que seguirá de ahora en adelante, pues para ese sector extremista, sin escrúpulos, extremadamente sectario y carnicero, nadie en Venezuela tiene derecho de competir con ellos en política. Eso está prohibido, so pena de ser ajusticiado, por ahora en las redes, más adelante, no sabemos.
  2. Fuimos sorprendidos recientemente, aunque ya nada debería sorprendernos, con un comunicado firmado por Jorge Rodríguez, en el cual destituye en forma sumaria al diputado Antonio Ecarrri, de la presidencia del Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Estados Unidos. Se le acusó de infringir el artículo 318 de la Constitución, que establece al bolívar como la unidad monetaria exclusiva del país y al BCV como rector de la política monetaria, en relación con propuestas vinculadas a la dolarización en el país. Se lo acusó de violar también el artículo 133 del Reglamento Interior y de Debates e la AN, por actuar de forma contraria al interés de la República en funciones de diplomacia interparlamentaria. Más adelante, en forma sorprendente, dice que la junta directiva del parlamento iniciará un proceso para determinar responsabilidades adicionales y sanciones aplicables. Primero castiga y luego investiga. ¡Inaudito! Por decir lo menos.
    De lo señalado, es claro que al diputado Ecarri no se le ha oído, pero ya se le aplicó una sanción por opinar, cuando en Venezuela no existe ese delito. No tuvo derecho a defenderse, por lo que es una sanción inconstitucional e ilegal, y si fue hecha de acuerdo al reglamento de debates de la AN, pues la inconstitucionalidad e ilegalidad estaría en el propio reglamento, que por lo tanto habría que derogar. Y no me refiero al fondo del asunto, ni mucho menos a la propuesta de dolarización que pueda existir, pues sobre la misma se debería abrir una discusión profunda nacional, que logre el mayor consenso al respecto. No entiendo cómo es posible que ocurran hechos de este tipo, si, desde el 3 de enero, se está hablando de la existencia de un nuevo proceso, que busca corregir todas las anormalidades del pasado, que sabemos son muchas, entre ellas la de violar el debido proceso, que garantiza el artículo 49 constitucional. ¿Cómo es eso de que Venezuela “renace» y ese renacimiento arrastra despropósitos inadmisibles?
    Pero es que, además, el reglamento señalado dice con claridad que la remoción de directivas de comisiones y grupos corresponde a la plenaria de la Asamblea, y no a la decisión individual de la presidencia de la misma. ¿Qué ocurre entonces? ¿Se privilegia pugnas subalternas por encima de la unidad que la nación requiere?

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