Hace unos días atrás, presencié en una concurrida avenida en la ciudad de Barquisimeto, un leve choque entre dos motos que se desplazaban en sentido contrario una de la otra. El semáforo, señaló la flecha con luz verde hacia la izquierda y quien tenía el paso intentó girar, pero en sentido contrario de la vía, también un segundo motorizado decidió avanzar y chocaron levemente. Cambió el semáforo a luz verde a mi favor y seguí avanzando, dejando atrás, lo que a mi entender fue por imprudencia.
Muchas personas, conocemos algunos dispositivos de señalización mediante los cuales se regula la circulación de vehículos y peatones en las vías; entre ellos los semáforos, los cuales establecen el derecho de paso a vehículos y peatones secuencialmente, ejerciendo un mando sobre el flujo del tránsito mediante indicaciones de luces con los colores rojo, amarillo y verde.
En la vida de cada uno de nosotros también hay un semáforo, pero que muchas veces irrespetamos y queremos “comernos” la luz; y es por ello, que hoy en nuestras Reflexiones en Familia, recordaremos que, si el semáforo que está en nuestro camino indica una luz verde, es porque es el tiempo de actuar con fe y avanzar, tal como dice el capítulo 14 de Éxodo, versículo 15 (TLA): “Pero Dios le dijo a Moisés: —¿Y tú por qué me pides ayuda? ¡Mejor ordena a los israelitas seguir adelante!”
Esta porción de La Palabra, nos relata cuando los hijos de Israel fueron liberados de la esclavitud de Egipto, esto bajo el liderazgo de Moisés. Ocurrió, que luego que los israelitas cruzaron el Mar Rojo, el ejército egipcio los persiguió y los israelitas se sintieron arrinconados y con miedo; pero, Dios intervino en respuesta a la fe y la confianza de Moisés en Él, ya que había clamado a Dios para que los salvara del ejército egipcio, pero Dios en lugar de responder directamente a esa petición, le dijo a Moisés que le dijera al pueblo que marchara hacia adelante. Amados, en un mundo lleno de incertidumbre y desconcierto, es fácil desplomarse ante la desesperación y la duda; sin embargo, como cristianos, debemos recordar siempre que Dios está con nosotros y que nos ha prometido que nos protegerá y nos cuidará, sin importar las dificultades que enfrentemos en nuestro camino, porque Él siempre tiene un plan para nosotros ¡Si el semáforo de tu vida está en verde, es momento de avanzar!
Queridos hermanos, si en tu transitar el semáforo te muestra una luz amarilla, es un aviso para estar prevenidos, y en Mateo 26 verso 41 (NVI), se nos advierte: “Permanezcan despiertos y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil”. Este pasaje bíblico, es justo antes de la detención y posterior crucifixión de Jesús, en donde Él se dirige a sus discípulos en Getsemaní para tomar medidas para lo que estaba por venir después de su partida, y les pide que oren para que no caigan en la tentación; en otras palabras y tal como hoy, hay que estar alertas y preparados para enfrentar pruebas y dificultades, ya que la tentación y la lucha contra la carne son situaciones constantes en la vida de cada uno de nosotros. ¡Hay que velar y orar, para que cuando “salga” la luz amarilla no estemos desprevenidos sino alertas!
Queridos amigos, luego de la advertencia amarilla viene el cambio a luz roja, y es allí en donde muchos no queremos detenernos a esperar el cambio de luz y nos la “comemos”, lo que puede traernos consecuencias ya que debimos haber parado. Hoy, una vez más La Palabra viva y eficaz nos insta a detenernos para descansar, a hacer una parada y reflexionar sobre el camino que aún tenemos por delante, tal como nos enseña Jeremías 6, versículo 16 (TLA), cuando nos dice: -También les he dicho: “Deténganse en los cruces de camino, y pregunten qué camino deben seguir, y no se aparten de él. Sólo siguiendo el mejor camino podrán descansar. ¡Pero ustedes se niegan a seguirlo!”
Dios, en medio del alboroto de la vida y de la prisa que muchos pudiéramos cargar, nos llama a detenernos a esperar el cambio de luz, nos dice que preguntemos por el buen camino; y hoy, Dios te hace una invitación nuevamente a reflexionar sobre tu vida y las decisiones que tomas, hoy Dios te invita a buscar el buen camino y no dejarte llevar por quien esté detrás de ti tocando corneta con ganas de que te comas la luz. ¡Recuerda, después de la luz roja viene de nuevo la verde!
Por favor, multiplica esta reflexión ya que puede ser útil para alguien que ande en la vía, se encuentre con un semáforo y no este claro si tiene que avanzar, estar alerta o detenerse; así como también, tenga dudas sobre el camino a seguir.
“Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: «Este es el camino; síguelo»” Isaías 30:21 (NVI)
¡Bendiciones para todos!
El semáforo de tu vida

