BEIJING.- El presidente francés, Emmanuel Macron, aterrizó este miércoles 5 de abril, en Beijing, para una visita de Estado de tres días, con la guerra en Ucrania como tema central de su agenda. El mandatario galo instó al gigante asiático a utilizar su influencia sobre Rusia para mediar en el conflicto que Moscú lanzó contra su vecino país hace más de un año y lo instó a no proveer armas al Kremlin para su conflicto.
Es el primer viaje oficial del presidente francés, Emmanuel Macron, a territorio chino en cuatro años.
En la agenda de la visita está la protección de los intereses franceses en la región asiática, el impulso por mejorar los tratados comerciales de ambas naciones y, como platillo principal, intentar convencer a Beijing de que sirva como intermediario en las negociaciones con Moscú para acabar la guerra que lanzó contra Ucrania el 24 de febrero de 2022.
«China, con su estrecha relación con Rusia, que se ha reafirmado en los últimos días, puede desempeñar un papel importante», declaró el mandatario galo.
Además, Macron añadió que el «diálogo con China es indispensable» para lograr un eventual acuerdo de paz que cese los combates en el territorio ucraniano.
El líder del Elíseo también se comprometió a «tratar de construir y de alguna manera comprometer a China a una responsabilidad compartida por la paz y la estabilidad en cuestiones internacionales», señaló su oficina, especialmente durante la reunión prevista con su homólogo chino, Xi Jinping, programada para el jueves 6 de abril.
«No podemos separarnos de China»
Macron está acompañado en esta visita oficial por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un intento por demostrar la unión del bloque europeo en sus relaciones con Beijing.
«No debemos desvincularnos, separarnos de China», señaló el presidente Macron, además de subrayar que «el interés de China no es tener una guerra duradera».
Una declaración con la que el mandatario buscaría resaltar las intenciones pacíficas del Gobierno de Xi Jinping y desestimar las posibilidades de que Beijing proporcioné armas a Vladimir Putin.
«Cada vez se oyen más voces que expresan una gran preocupación por el futuro de las relaciones entre Occidente y China y que, de alguna forma, llevan a la conclusión de que existe una espiral ineludible de tensiones crecientes», remarcó el presidente francés y añadió que él «no cree, ni puede creer» en ese escenario.
La OTAN y Estados Unidos miran de cerca la visita de Macron
Mientras el presidente francés está de gira por Beijing, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ahora con 31 miembros tras el reciente ingreso de Finlandia, expidió un aviso a China sobre enviar armas o municiones a Rusia.
«Los aliados han tenido claro que cualquier suministro de ayuda letal por parte de China a Rusia sería un error histórico, con profundas implicaciones», subrayó el secretario general del organismo, Jens Stoltenberg, después de una reunión en Bruselas.
Además, Stoltenberg advirtió sobre «severas consecuencias» para China en caso de que asista militarmente a Moscú, aunque el secretario general no fue específico sobre qué implicarían estas consecuencias.
Estados Unidos también se muestra atento ante la visita del mandatario. Previo a iniciar su gira, Emmanuel Macron sostuvo una conversación telefónica con el presidente estadounidense, Joe Biden, según informó la Casa Blanca.
En el diálogo, los mandatarios estuvieron de acuerdo con la importancia que tiene la implicación de China en las negociaciones para la paz, además de que esperan poder construir una «agenda común» en temas como el cambio climático, según expuso la presidencia francesa.
Tres días de suma relevancia para Europa
Emmanuel Macron también tiene programadas reuniones con Xi Jinping y otros altos funcionarios del Gobierno chino el jueves 6 de abril.
Asimismo, está previsto que en su último día de gira, Macron viaje rumbo a la ciudad sureña de Guangzhou, para reunirse con empresarios, celebridades, políticos locales y estudiantes, con el fin de abordar temas comerciales, políticos y sociales.
Las expectativas sobre esta visita son altas. El mandatario francés ha mostrado en diversas ocasiones sus intenciones de convertirse en un mediador internacional de peso, no solo en Europa, sino en todo el mundo. Esta visita podría ser una de sus últimas oportunidades para lograrlo antes de terminar su segundo y último mandato.
Reuters/ AP/ AFP/

