Hace varios años, llegó a mi pueblo una joven mujer y montó un consultorio médico. Aparte de pasar consultas de medicina general, también hacía masajes terapéuticos y hasta indicaba a sus pacientes sesiones de sauna para la reducción de los niveles de estrés; igualmente indicaba a casi todos, una inyección de Tiocolchicósido, el cual es un relajante muscular con propiedades antiinflamatorias y analgésicas, que es utilizado de forma complementaria para tratar contracturas musculares, lumbalgia, ciática o tortícolis, pero que aparte de producir somnolencia o sedación, también puede provocar náuseas, mareos, dolor abdominal o diarrea.
Exhibía en su consultorio un título universitario como Médico egresada de la Universidad del Zulia (LUZ), y al parecer todo marchaba bien; pero al pasar de unos pocos meses, sucede un episodio un poco confuso con una paciente y comenzaron a averiguar sobre la fulana “doctora”, resultando que esta mujer supuestamente usurpaba la identidad de otra persona. Ante una denuncia, intervino la autoridad competente y la detuvo, y cuando se supo de todo ese embrollo, un paciente que esperaba consulta, dijo: “que buena broma, las apariencias engañan”
Así como este caso, miles de personas engañan por su apariencia; y es por ello que, en nuestras Reflexiones en Familia de hoy, nos deleitaremos una vez más de la Palabra inspirada por Dios, que en el capítulo 12 de Marcos, versículos 38 al 40 de la Traducción en Lenguaje Actual, en donde Jesús advierte a la gente y a sus discípulos, y enseñando les dijo: «¡Cuídense de los maestros de la Ley! A ellos les gusta vestirse como gente importante, y que en el mercado los saluden con mucho respeto. Cuando van a una fiesta o a la sinagoga, les gusta ocupar los mejores asientos. ¡Y son ellos los que roban las casas de las viudas, y luego hacen oraciones muy largas! Pero Dios los castigará más duro que a los demás»
Amados, muchas personas en la actualidad presentan cuadros depresivos y están sufriendo más de la cuenta, por no poder mantener la apariencia; si, esa que va desde la apariencia de éxito, de poder, apariencia económica, de salud, de parejas y hasta apariencia cristiana, pareciendo a manera general que lo que no se aparenta no vale nada, y no poder sostener una apariencia, nos hace pasar por situaciones incómodas; pero que, si tenemos un encuentro sincero con Jesús, Él nos podrá redimir.
En esta advertencia de Jesús descrita en Marcos 12, también se nos hace la invitación a echar un vistazo dentro de nosotros mismos y reflexionar sobre nuestras acciones aquí en este mundo donde el que dirán, el reconocimiento y el estatus parecieran ser nuestra mayor motivación; pero hoy Jesús nos recuerda a cada uno de nosotros, que la verdadera satisfacción se encuentra en ser auténticos y portadores de humildad, desprendiéndose de esa necesidad humana de ser vistos y admirados.
Querido amigo y hermano, hoy día el mundo está lleno de gente aparentando, si, hay quienes aparentan una cosa en la calle y en la casa son otros, hay quienes son super religiosos en la Iglesia pero con su ministerio familiar son mundanos; pero, debemos saber que detrás de tanto aparentar puede surgir el fracaso y hoy, en mi caso, Dios no quiere que aparente que soy cristiano, Él quiere que sea cristiano; El Señor no quiere que yo aparente que estoy alineado con Él, no, Él quiere que yo lo esté, y me invita, a que mire más allá de cualquier apariencia y que busque la autenticidad que Él depositó en mi corazón, porque ante Él nunca podré presentarme con rostro de hipocresía, sino, con una postura de humildad y de amor ¿y tú, con cual postura te presentaras ante Dios?
«Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña» Gálatas 6:3 (R-V1960)
Por favor ayúdame a multiplicar esta reflexión, ya que hay muchas personas que aún no tienen a Dios en sus corazones y deben cuidarse de los falsos que les gusta vestirse como gente importante, y que a su vez son los mismos que roban las casas de las viudas; porque, por esto, pueden sacar malas cuentas y hasta sentirte decepcionados. Pero hoy, quiero que sepas que es un buen día para darte un chance, apartarte de tu pecado y confiar en Jesucristo, quien murió por tus pecados, pero resucitó para justificarte; y si piensas, en lo que esta decisión te puede costar, es bueno que sepas que jamás te costará más de lo que le costó a Jesús, que sacrificó su vida para salvar la tuya. ¡El Señor nunca está fuera de nuestro alcance, si hoy eliges salvar tu vida, acércate y confía en Jesús!
«Dios mío, tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor. Siempre estás cerca de los que te llaman con sinceridad» Salmos 145:17-18 (TLA)
¡Bendiciones para todos!
Las apariencias engañan

