Especial.- El nombre de Pep Guardiola comenzó a ganar fuerza en Italia como posible candidato para asumir la dirección técnica de la selección nacional, en medio de la crisis deportiva que atraviesa la «Azzurra» y de la necesidad de abrir un nuevo ciclo tras la salida de Gennaro Gattuso.
Diversos medios italianos señalaron este viernes que la Federación Italiana de Fútbol estudia perfiles de alto nivel internacional para relanzar a una selección que atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente.
Aunque el entrenador del Manchester City mantiene contrato con el club inglés hasta junio de 2027, en Italia recuerdan que Guardiola nunca ha ocultado su vínculo emocional con el país, donde jugó durante el final de su carrera en equipos como Brescia y Roma.
Ese pasado en el fútbol italiano, sumado a su admiración por la cultura táctica del calcio, alimentó nuevamente las especulaciones sobre un posible desembarco en el banquillo de la selección.
Exjugadores y figuras históricas del fútbol italiano también han respaldado públicamente la idea. Uno de ellos fue Leonardo Bonucci, quien consideró que la llegada del técnico español representaría una transformación profunda para una selección necesitada de renovación.
Para muchos dentro del entorno futbolístico italiano, la eventual contratación de Guardiola sería una señal de ruptura con años de frustraciones deportivas y resultados por debajo de las expectativas.
Sin embargo, la operación no sería sencilla. Además del vínculo contractual del entrenador con el Manchester City, la federación italiana atraviesa un período de inestabilidad institucional que podría complicar cualquier negociación de gran magnitud.
A eso se suma el aspecto económico, ya que el salario actual del técnico catalán en Inglaterra está muy por encima de lo que tradicionalmente puede asumir una federación nacional, aunque en Italia se especula con la posibilidad de apoyo financiero externo para facilitar un eventual acuerdo.
Mientras tanto, la posibilidad sigue siendo una hipótesis, pero suficiente para despertar ilusión en un país que busca recuperar el prestigio perdido y volver a competir entre las grandes potencias del fútbol mundial. /Versión Final

