Especial.-
Monseñor Gerardo Salas Arjona, obispo de la Diócesis de Acarigua-Araure presidió la sagrada eucaristía de este domingo 26 de abril, en parroquia Sagrario Catedral Nuestra Señora de la Corteza.

La misa del «Buen Pastor», el que da la vida por sus ovejas, se corresponde con la celebración de la Jornada Mundial de Oración por las Vacaciones Sacerdotales, que promueve la iglesia católica, a manera de fortalecer el llamado hacia este sagrado ministerio en las diócesis del mundo.
Inició su discertación el obispo invocando al espíritu santo, para que descienda, ilumine y siga pastoreando la diócesis que le ha sido encomendada.
En este encuentro, Jesús resucitado está presente entre nosotros para darnos vida en abundancia, una vida que solo tendremos «si le abrimos nuestro corazón», expresó.
La invitación que hace el Señor a través de las escrituras es, en primer lugar,a reconocer la voz de Cristo, tener la certeza de que Él siempre nos acompaña, nos alimenta, nos cautiva, y a no escuchar la voz del mundo, porque la mayoría de las veces nos manipula, «nos presenta una paz disfrazada», dijo.
Sólo si escuchamos la voz de Cristo podremos encontrar esa paz y actuar bajo los designios del corazón.
De aquí su llamado a dejarse cautivar por la palabra de Dios, para entender y comprender cuál es su plan, cuál es el proyecto que Dios ha trazado para cada uno de nosotros.
Acompañemos a nuestro Señor, entremos por la puerta estrecha, reconozcamos su voz, él llama a cada uno por su nombre, afinemos el ejercicio de la escucha que nos impulsa al actuar con amor, alegría, paz, hacia cada uno de nuestros hermanos, manifestó.
Asimismo, el prelado se permitió preguntar, cómo está ese reconocimiento para con el Señor?, cómo escuchamos la voz de Jesús?; ese reconocimiento del bien, debe conducir a la alegría, la felicidad a la paz en la cultura del amor, a la integridad, a la ternura, al compromiso. Una vez que escuchemos esa voz, seremos corresponsables de ser signo vivo del amor de Dios, enfatizó.
Para finalizar, recalcó que la experiencia de Pentecostés haga preguntarnos: soy buen pastor? , en qué me distingo para agradar al Señor?.
El Evangelio proclamado fue el de Juan 10, 1-10 «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» /Mayami Alvarado

