***“El cabalgar, el viajar
y el mudar de lugar
recrean el ánimo”
Séneca…
NARCISO TORREALBA /
Sentada en un cafetín, una señora esperaba que amainara una intensa lluvia, que por momentos dada muestra de pasar todo el día regando y refrescando la ciudad de uno de los recursos más valiosos para la humanidad. Sin pensarlo soltó una carcajada, el cual llamó la atención de las pocas personas, que se encontraban en la misma situación de ella, mientras una de las dos acompañantes le hacía gestos para que dejará de reírse sin ningún control y a la vez le preguntaba ¿A qué viene esas risas, como loca? Le respondió al instante, con la misma sonrisa ¡Una amiga, me acaba de llamar para decirme, que María Corina, viene pronto y siempre le respondo riendo, porque me causa gracias el mismo embuste sin anestesia!
Por momentos el espacio se terminó de llenar y para moverse se necesitaba encogerse, sin dejar a un lado el mismo tema de la María Corina, que inundaba el ambiente, dándole motivos suficientes a una joven mujer, quien totalmente empapada se unió a la conversación en un tono burlona, pero muy consciente de la realidad que vive el país, haciendo una descripción muy rápida en el improvisado diálogo de la manera de actuar del personaje: ¡Esa no viene, ni en sueños, ya que, la soberana cagada casi supera a Trump, y hay que buscar entre estos dos personajes, quien es más torpe, a pesar, que la complació en su petición, cuando invadió al país de manera fugaz el 3 de enero!
Todo el desastre dejado el 3 de enero por los mercenarios de Trump, con muertos y heridos, hasta llevarse secuestrado al presidente Nicolás Maduro y su compañera de vida y lucha, Cilia Flores, son responsabilidad en parte de la María Corina, el cual da para pensar, como una amiga, quien está totalmente convencida y lo repite a cada momento, que tiene sus toques mentales y no son de tambor, pero de pendeja nada, y si a ver vamos, cuando revisamos todo su comportamiento desesperado por llegar a Miraflores, lo ha hecho con el apoyo del imperialismo, y por eso se atrevió a pedir una invasión, el cual cumplió en parte el desquiciado Trump, y en el encuentro fugaz que mantuvieron en el grotesco intercambio del Nobel de la Paz, parecían unos verdaderos delincuentes, cuando se reparten un botín, pero además dejaron una incógnita, ya que, no se sabe quién recompensó a quien y quién anda más tocado de la mente.
Lo de María Corina, ha desbordado todo los límites del oportunismo en medio de sus arrebatos pitiyanquis y poco le importa el desprecio de Trump, porque ella ve en cualquier ataque del imperialismo una oportunidad de asaltar el poder, después de todos los intentos, el cual se han convertido en verdaderas frustraciones y por eso se mantiene en un eterno viajar, pero muy lejos de los sufrimientos de los migrantes venezolanos, porque el dinero le sobra para darse bomba y promocionarse, como una artista, sin ser cantante y menos actriz de cine, pero toda su verborrea se ha convertido en parte del poder mediático del imperialismo para incursionar en suelos extranjeros en busca del codiciado petróleo.
El autoexilio de la Marycori, es el mismo cuento de otros personajes, que de golpe aparecen en otros escenarios, con el mismo lloriqueo que los están persiguiendo, porque en Venezuela existe una dictadura y no hay libertad, pero si los dejan actuar, como les da la gana acaban con el país. La lista es larga y escucharlos o leer sus largos relatos de su odisea para escapar da risas, ya que el drama no sirve ni para mentirle y entretener a niños de primaria. El caso de Oscar Heck, es lo más parecido a María Corina, con la abrumadora diferencia, que el Oscar, no le sirve al imperialismo ni siquiera para asustar y entretener a los fanáticos de películas de terror, porque está por demás quemado, mientras la dama, con el premio Nobel, le dieron alas para volar, pero en algunos sitios se las han cortado y se ha quedado con su acostumbrado ruido y aleteo, como paloma agarrada por el rabo, prometiendo su regreso a Venezuela, con su carta de presentación en la mano ¡Borrón y cuenta nueva!
narcisotorrealba@29gmail.com

