Luis Fuenmayor Toro /
Si hay una designación exitosa por parte de la presidente Delcy Rodríguez, ha sido la de la profesora Ana María Sanjuán en el Ministerio de Educación Universitaria. No sé si esta opinión la ayude o la malponga con el gobierno nacional o parte del mismo, pero no puedo ignorar a quien, en medio de grandes dificultades, incomprensiones y “críticas” innobles, de quienes aborrecen que Venezuela intente salir del pantano donde se encuentra, se viene desempeñando con objetividad, sinceridad y valor, en un área que el gobierno de Maduro mantuvo abandonada, desde hace más de una década.
Con la ministra se puede hablar, se puede discutir, se puede argumentar y se puede llegara acuerdos responsables, es decir, no demagógicos, sino totalmente ajustados a la realidad existente, que no depende de ella solamente, sino del alto gobierno. Aceptar el cargo en las condiciones actuales, ya es de un desprendimiento, valentía y entereza dignos de encomio. Es poner su prestigio y su reputación en peligro, pero no sólo porque una gestión en esta área en una Venezuela sin recursos es muy difícil, sino porque muchas veces las decisiones trascendentales no están en sus manos, sino en niveles superiores, que no siempre deciden según lo indica la objetividad de los análisis, ni los intereses de la nación.
Uno de los problemas más serios que tuvieron las gestiones de Chávez y de Maduro fue que la designación de sus colaboradores inmediatos y mediatos recayó, muchas veces, en personas incapaces. Chávez tuvo acceso a una pléyade de candidatos altamente capacitados en sus respectivos campos, y sólo los utilizó parcialmente y por poco tiempo, pues luego privilegió lo que él consideraba la lealtad, por sobre la capacidad y el conocimiento. Su origen militar no le permitió seguir con los mejores, pues éstos no estaban entrenados sólo para seguir órdenes, ni para quedarse callados ante las opiniones desacertadas del comandante eterno.
Con Maduro, las cosas empeoraron, y la falta de preparación, el facilismo, los prejuicios y la deshonestidad se entronizaron; los inmensos fracasos fueron atribuidos a terceros, independientemente de su contribución a los mismos. La soberbia se impuso. El desprecio por la formación académica y el conocimiento científico, que se inició con Chávez, se hizo total con Maduro, quien era mucho más refractario e intolerante con las opiniones contrarias de sus colaboradores, que el mismo Chávez. Esto terminó llevando a que la conducción del país estuviera, casi totalmente, con muy pocas excepciones, en manos de la ignorancia, los prejuicios, las creencias esotéricas, el facilismo y la corrupción desatada.
Hay sin duda un viraje en este sentido en el gobierno de Delcy Rodríguez, sin que pueda decirse que el mismo es suficiente, ni que se haya dado sin resistencias internas. Ver los nombres de funcionarios fracasados, nuevamente en el escenario de gobierno, pero ahora del actual, es una señal muy negativa y desesperanzadora en lo que a establecer un nuevo rumbo se refiere. En este sentido, el nombramiento de Ana María Sanjuán es refrescante y así lo debería comprender el alto ejecutivo nacional y también todas las fuerzas opositoras sensatas. Entendemos que los mariacorinos no, pues ellos están a la derecha de Trump, inclusive.
Tal y como muchos esperábamos, la ministra Sanjuán y la presidente Delcy Rodríguez acaban de iniciar una regularización de las relaciones de las instituciones gubernamentales, que ocupan parte de la zona rental sin haber establecido un convenio con la UCV y sin pagar absolutamente nada por los espacios ocupados. Recordemos que fue Pérez Jiménez quien le entregó esa zona a la Universidad Central, para ayudar al financiamiento de la misma. Recordemos que fue Caldera con Acción Democrática, quienes le arrebataron dicha zona a la universidad, a inicios de los años setenta del siglo XX, y recordemos que fue Hugo Chávez. quien la devuelve durante el rectorado de Giuseppe Giannetto.
Hoy, el gobierno actual, a través de la ministra del ramo, deja claro que la zona rental de la Plaza Venezuela, como se la conoce popularmente, pertenece a la UCV y ésta debe ser beneficiada económica y financieramente por su uso, por lo que habría que legalizar la presencia de las instituciones gubernamentales que en ella están y hacer que paguen lo que es debido por estar allí, lo cual ayudaría a reducir en algo, la dependencia ucevista de las asignaciones gubernamentales. Además, se inicia un proceso de entendimiento respetuoso entre la primera casa de estudios del país y el gobierno nacional, que incluso incluyó a los estudiantes, y que debe seguir regularizando todo. Felicitaciones ministra por su trabajo. Seguimos atentos.

