¡Tiempo de repasar!


En este tipo de trabajo, dedicado a ofrecer las herramientas que permitan aclarar dudas gramaticales y lingüísticas, es necesario volver sobre temas ya tratados, con el deseo de refrescar conocimientos y lograr que los interesados puedan adquirir soltura en eso de escribir bien y hablar de mejor manera, sobre todo aquellos cuya ocupación habitual es la redacción de textos y la expresión oral, vale decir periodistas, locutores y educadores, entre otros.
Me ha tocado hacerlo muchas veces, y en cada una de esas he procurado mostrar un enfoque diferente, sencillo y ameno, para que dé los frutos deseados. Me satisface saber que esa reiteración no ha sido en vano, y lo sé porque por diversas vías he recibido expresiones de agradecimientos por el aporte.
Ese gesto espontáneo es lo que me impulsa a mantener este trabajo de divulgación periodística que, y no me sonrojo al decirlo, ha servido de guía para resolver muchas situaciones relacionadas con el lenguaje oral y escrito.
El domingo 30 del recién finalizado mes de junio, estuve en Guanare, capital del estado Portuguesa, Venezuela, para conducir un conversatorio sobre los vicios de lenguaje más comunes en los medios de comunicación social y en el habla cotidiana.
La invitación me la hizo el licenciado Iván Colmenares, exgobernador de Portuguesa, colega periodista de larga trayectoria y gran conocedor del tema gramatical y lingüístico (lo maneja con relativa y admirable facilidad). Mi participación fue parte de una serie de orientaciones destinadas a dirigentes de la organización Voluntad Popular, que ha ideado un plan de mejoramiento en lenguaje, redes sociales y otros aspectos fundamentales en el quehacer político y social. Confieso que me encantó la intervención de la también colega Bianile Rivas, quien dio una extraordinaria clase magistral sobre lo que es periodismo. ¡Bravo!
Como lo mío era un conversatorio, mostré un compendio de lo que –a mi juicio-, son las impropiedades más frecuentes, además de otras que afloraron sobre la marcha. Hablé del mal uso de la primera persona de plural del imperfecto indicativo de los verbos, que no es otra cosa que “estabanos”, “ibanos”, “venianos”, “cantabanos”, “comianos”, etc. Recalqué que en Venezuela no existe la figura de gobierno regional, como se puede deducir del contenido del artículo 136 de la Constitución de este país. Mostré la diferencia entre estadal y estatal; Estado y estado. Les aclaré a los presentes, que no es “tragiversar”, sino tergiversar. Coloqué ejemplos de uso de “ha” y “a”; “halla”, “haya”, “aya” y “allá”; “haiga”; “hay”, “ahí” y “ay”; “Habemos” y “hubieron”. Cerré con ejemplos de mal empleo de algunas palabras colectivas, como maquinaria, problemática y vialidad.
Todos esos casos son muy fáciles de resolver, pues basta un poco de sentido común. En cuanto al primero, se debe tener presente que lo correcto es estábamos, íbamos, veníamos, cantábamos, comíamos, etc. Lo de Gobierno Regional con saber que en Venezuela no existe esa figura, y para corroborarlo, bastaría con leer el artículo que les mencioné en el párrafo anterior. Existen gobiernos estadales, no regionales.
Estadal es todo lo que alude a estado como división territorial; en tanto que estatal es lo que proviene del país como entidad de derecho público: “Dirección Estadal de Salud”; “Gobierno Estadal”; maestros estadales”; “empresas estatales”, “disposiciones estatales”.
Estado deberá escribirse con inicial mayúscula cuando la intención sea nombrar al país: Jefe del Estado, cuerpos de seguridad del Estado, golpe de Estado. Se escribirá con minúscula cuando, como lo dije antes, sea división del territorio y en otros casos: “El estado Portuguesa tiene un inmenso potencial agrícola y pecuario”, “El mal estado de las vías agrícolas son una muestra de la negligencia gubernamental”.
Tergiversar es una palabra que muchas personas, incluidos periodistas y educadores, han cambiado por “tragiversar”, y eso es lamentable, toda que los comunicadores sociales y los docentes deben ser ejemplos del buen decir. Tergiversar es cambiar el giro a las versiones, ni más ni menos.
Cuando haya dudas sobre si debe ser “ha” o “a”, deberá tenerse presente que se escribe con “h” cuando delante de esa partícula haya una palabra terminada en ado o en ido: “Lo ha intentado varias veces”, “No ha recibido la respuesta”; ¡Ha ocurrido algo inesperado”; “Él ha sido el más consecuente”, “Ha ocurrido un cambio radical”, “Ha desistido de la idea”, etc. El mismo criterio se aplica a “he”: Yo he sido quien más te ha querido”. Se escribe “a” cuando va acompañada de un verbo en infinitivo,
En relación con “halla”, “haya”, “aya” y “allá”; “haiga”; “hay”, “ahí” y “ay”, es necesario que sepa que halla es de hallar (se) o de encontrar (se); haya es del verbo haber, aya es la cuidadora o cuidador de niños o adolescentes, además de que es una fruta. Haiga es una deformación de haya, y quien se precie de tener una buena expresión escrita y oral, debería, evitarla. Hay es de existencia, ahí es un adverbio de lugar, y ay es una interjección que indica dolor, queja, asombro o cualquier reacción humana. Siempre deberá ir entre signos de admiración.
Habemos no tiene nada que ver con existencia, por lo cual es incorrecto decir “habemos personas”. La forma apropiada es estamos, somos o hay, dependiendo de la ubicación de quien habla. Para evitar equívocos con la palabra hubieron, “debe conjugarse a la tercera persona del singular, aun cuando vaya acompañado de cosas o personas”. Es incorrecto decir que “no hubieron problemas para entrar al recital”, “Hubieron disturbios”, “Hubieron muchas personas”. La forma adecuada es hubo, independientemente si fue uno o miles de millones.

DAVID FIGUEROA DÍAZ

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